En una concurrida charla post entrenamiento, el técnico de un no menos consagrado de la Elite nacional preguntó a quién considerábamos como el mejor triatleta argentino de todas las épocas. El debate no se hizo esperar, la mayoría se inclinó por cuatro contemporáneos del triatlón, tres de ellos son hombres de hierro con sobrados méritos en el IronMan de Hawaii como Oscar Galíndez; Martín Sturla y Francisco Pontano, a quienes se sumó Daniel Fontana, flamante subcampeón mundial de distancia IronMan 70.3. Los logros de estos Cuatro Fantásticos son tan extensos como indiscutibles.


Lo más importante es contar con cuatro Top-10 a nivel mundial, algo infrecuente en el resto de los países de la región e inclusive en naciones europeas que cuentan con mayores recursos y facilidades para el alto rendimiento en comparación con los deportistas argentinos sólo respaldados por el talento y esfuerzo individual. Lejos de saber quien es el mejor de nuestra historia, si es que que existe forma de determinarlo, el cordobés Oscar Galíndez podría ganar la medalla de oro al triatleta argentino más completo. En poco más de dos décadas, cosechó éxitos en todas las distancias y especialidades. Desde su título mundial de duatlón en 1995; sendas preseas de bronce en los Juegos Panamericanos de Mar del Plata 2005 y Santo Domingo 2003, pasando por sus tres victorias en el IronMan Brasil de 2003; 2006 y 2007; el 28º lugar en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000 y el 11º puesto en el IronMan de Hawaii 2005, hasta su coronación como subcampeón mundial de IronMan 70.3 de 2007 y actual condición de número uno nacional de larga distancia gracias a su triunfo en el entrerriano Half Triathlon Concordia, demuestran una versatilidad aún más grande si se considera que fue el precursor en constuir una trayectoria profesional radicado en Brasil. Los pergaminos de la santa trinidad formada por Sturla; Fontana y Pontano no son menores.

Sin embargo, para hablar de estos titanes de hoy en día debemos retrotraernos a épocas no tan remotas con figuras como, entre tantos otros; Mario Rubín; Eduardo El Gato Díaz; Raúl Tereba; El Turco Lemir; Juan Mutti; Fernando Giacaglia; Ariel Garrigó; Andrés Acebo y el eterno Víctor Clivio. Por el lado femenino, el listado lo encabeza la única argentina en ganar una prueba del circuito IronMan, Bárbara Buenahora, acompañada de heroínas como Nancy Alvarez, representante en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, Patricia Santiago; Virginia Coronel; Elina Urbano, además de la aún vigentes Silvana Calcagno; Julieta Solanas; Nidia Kondratavicius; Soledad Omar y Claudia Schemper. Es imposible nombrar a todos en una nota pero el espíritu del triatlón se puede resumir en un par de apellidos, ellos son Pablo Astoreca, multideportista no vidente que completó el triatlón de La Paz junto a su lazarillo Mariano Lorefice; Leandro Román, amputado de una pierna que se graduó de finisher en el IronMan de Hawaii y transmitió su legado a Juan Manuel Geny, medalla de bronce del campeonato mundial 2008 en su categoría, el pibe Amilcar Guerra y  Fabián Pelleriti, quien compite en silla de ruedas. Pensaste que nos olvidamos de Ignacio Giró, imposible, lo dejamos como broche de oro para quien corrió hasta sus 83 años. Todos ellos son parte de los que nos mostraron el camino, pusieron su granito de arena para los actuales podios argentinos en el exterior tanto a nivel profesional como en los Age Groups.  El triatlón es un deporte individual que crece en equipo y la Argentina lo tiene, ya es hora de unir las individualidades para potenciar lo colectivo.

Por Fernando Horowitz, Eldepornauta.com

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